El jefe que te impulsa (o te rompe)
Tres jefes, tres experiencias muy distintas y una certeza: el liderazgo cotidiano construye o destruye cultura más que cualquier programa o iniciativa.
Llevo más de 15 años trabajando en Recursos Humanos y acompañando procesos de cambio en organizaciones. Y hay algo que vi repetirse una y otra vez: el impacto enorme que tiene un líder en la experiencia cotidiana de las personas. Esto no es abstracto. Es en el día a día, en una conversación, en una frase dicha un martes a las 10 de la mañana.
Lo sé también desde lo personal.
Tenía veintipocos. Era mi primer trabajo en el que empezaba a tocar temas de HR —antes había sido recepcionista en un club de bridge— y mi jefe me dijo una frase que todavía recuerdo: “Este trabajo no es full time, es full life.”
Me quedé tiesa. Porque no era solo una frase. Era su forma de entender el trabajo. Y aunque era chica y todavía no sabía explicarlo demasiado bien, yo sabía que ese no era el estilo de vida, ni de trabajo, que quería.
Años después tuve un jefe que, en una devolución de desempeño, me dijo que cuando me reía parecía tonta.
Tiesa nuevamente. No hay remate. En ese momento, me pegó fuerte. Podía tener mis inseguridades laborales, como cualquiera, pero jamás me habían cuestionado mi forma de ser. Y eso golpeó directamente en mi confianza en ese lugar. Me retraí.
Un tiempo después tuve un jefe bien distinto. Uno que me ayudó a recuperar la confianza en mí, que entendió mi forma de ser y todo lo que podía aportar, y me dio mucha libertad. Ojo: no menos exigencia. Full libertad.
Tres jefes bien distintos. Tres experiencias que marcaron de maneras muy diferentes mi forma de entender el trabajo, la empresa y, obviamente, mi comodidad —o incomodidad— en el lugar en el que estaba.
Con el tiempo, y también desde el lugar de HR, puedo ver cómo muchas veces los líderes pueden (des)teñir todos los esfuerzos que puede haber por trabajar en cultura, liderazgo y entornos de trabajo psicológicamente seguros. Porque podés tener una gran cultura escrita en una presentación, programas de bienestar, beneficios, encuestas de clima y mil iniciativas más. Pero después hay una persona que tiene una conversación con vos un martes a las 10 de la mañana y puede hacer que te vayas de esa reunión sintiéndote capaz de comerte el mundo… o preguntándote si realmente sos buena en lo que hacés.
Y eso también es cultura.
Quizás una de las cosas más importantes que puede hacer una organización por el bienestar de las personas es prestar mucha más atención a cómo se lidera en el día a día.
Quizás por eso, hoy sigo tan interesada en mirar qué pasa detrás de las formas en las que trabajamos, lideramos y construimos cultura. Es parte de lo que vengo haciendo y de lo que hoy elijo seguir explorando: cómo crear espacios donde las personas puedan hacer un buen trabajo sin dejar de ser ellas mismas.
Si esto te resuena, por acá comparto reflexiones sobre liderazgo, cultura y todo lo que hace que trabajar se sienta diferente. Podés seguirme en LinkedIn o Instagram.
Gracias por leerme,
G·
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