←Volver a Ideas que mueven

El permiso para estar mal

Estamos tan entrenados para estar bien que a veces nos olvidamos de que también tenemos permiso para estar mal. Una reflexión sobre la espiritualidad tóxica y el bienestar real.

Hablo mucho sobre bienestar, hábitos y formas de vivir más conscientes. Pero hay algo que me parece igual de importante y que muchas veces queda afuera de esa conversación: el permiso para no estar bien.

Últimamente me viene dando vueltas una idea.

Siento que estamos tan chipeados para estar bien que a veces nos olvidamos de que también tenemos permiso para estar mal.

Escuché hace poco hablar sobre el concepto de “espiritualidad tóxica” y me quedé pensando. Esto de que todo pasa por algo. Que lo que sucede conviene. Que lo que no te mata te fortalece.

Y ojo, lo digo como alguien que muchas veces se agarra de esas frases. Me gusta mirar la mitad del vaso lleno. Me gusta pensar que después de las tormentas solemos encontrar aprendizajes, perspectivas nuevas, cosas que antes no veíamos.

Pero también me pregunto si a veces nos apuramos demasiado.

Porque hay situaciones que son una cagada. Hay días que son una cagada. Hay momentos donde estamos cansados, frustrados, tristes o agotados. Y está bien.

No todo tiene que venir acompañado inmediatamente de un aprendizaje o una reflexión positiva. A veces alcanza con reconocer que algo nos duele. Y darle el lugar que merece.

Porque muchas veces, en ese intento por pasar rápido a la parte donde “ya entendí para qué pasó”, terminamos evitando atravesar lo que nos está pasando. Y encima estar bien se convierte en una exigencia más de la lista. Como si no alcanzara con todo lo que ya tenemos que hacer, resolver, sostener — encima tenés que estar bien.

Y creo que negar esa parte de la vida es medio obtuso. Porque la vida es eso: tiene todo. Y querer quedarnos solo con la parte linda es no querer ver el cuadro completo.

No digo quedarnos lupeando ahí. Pero sí darle espacio. Procesarlo. Porque muchas veces esas situaciones vienen a traernos algo que, si estamos en modo “bueno bueno, todo pasa”, nos perdemos.

Quizás parte del bienestar real tenga que ver con eso. Con dejar de exigirnos estar bien todo el tiempo. Y darnos permiso para ser.

Si esto te resuena, por acá comparto reflexiones sobre bienestar real, autoconocimiento y todo lo que hace que vivir se sienta un poco más propio. Podés seguirme en LinkedIn o Instagram.

Gracias por leerme,

G·

Comentarios

Todavía no hay comentarios. ¡Dejá el primero!

Dejá tu comentario

Conversemos

Reservá una charla de 30 minutos

Una primera conversación para conocernos, entender qué está pasando y ver cómo puedo acompañarte a vos o a tu equipo. Elegí el día y el horario que mejor te quede.

El permiso para estar mal · Ideas que mueven